20081102

DE CUANDO EL VIENTO ME SOSTUVO ALLA EN LO ALTO Y CONVERSE CON EL VOLANDO




Empieza el mes de noviembre, el mes del viento y los celajes en Guatemala. Es sin duda alguna mi mes preferido. Desde pequeña he sentido cierta fascinación por el viento y el agua. Entre los mejores recuerdos que tengo de mi niñez está el volar barrilete con mi papá, pero no de esos todos plásticos y chintos que venden en las calles hoy en día, sino de los de antes, hechos de bambú y papel de china por los artesanos. Aún hoy de grande, me causa una ilusión tremenda volar barriletes; espero que llegue noviembre con mucha ansiedad desde Julio y me emociono pura niña cuando compro mi barrilete y voy a algún lugar a volarlo

Siempre he querido volar así al estilo Superman. Es absurdo, lo sé, pero debo admitir que es un anhelo algo loco que albergo y que va más enfocado a volar por mí misma, que ha volar dentro de un medio de transporte aéreo. Dentro de éstos, no se siente el viento pegando contra tu piel, no se siente el frío, no te percatas de la liviandad de tu cuerpo.



Hace tres años tuve la oportunidad de esquiar en la nieve en Los Alpes. Al nomás llegar a la estación de esquí nos percatamos con mi papá, quien me acompañaba en aquélla oportunidad y comparte conmigo el amor por el viento, de que podríamos hacer parapente, uno de los sueños más grandes de mi papá desde hace muchos años. Ni lo pensamos dos veces y decidimos que no partiríamos de aquél lugar, sin aventarnos a vivir una de las experiencias más cercanas a libertad genuina que puede vivir un ser humano. 

La experiencia fue retadora en todo sentido, 3,600 pies de altura vistos desde el borde de un precipicio adquieren otra magnitud totalmente. Suele pasar que uno no se percata de las distancias hasta que las recorre a pie; pues lo mismo pasa con las alturas, no se percata uno de lo alto que está, hasta que lo ves todo diminuto desde arriba. A parte de la altura, había que sumar como obstáculo el tener que hacerlo con esquís puestos y deslizarte VOLUNTARIAMENTE por el precipicio sin cruzar los esquís e irte de vueltegato, hasta que la velocidad fuera la correcta para ejercer suficiente fuerza en el parapente y éste se elevara, suponiendo que efectivamente se abriera al finalizar el pequeño pedazo por el que te deslizabas a toda velocidad. Ver mi punto de partida en la primera foto y corroborarán que, más que pendiente de deslizamiento, parecía pared la mentada bajada, seguida por supuesto, del precipicio de 3,600 pies de altura.



Nunca he sentido tanta excitación, nervios y miedo en mi vida, que estando parada al inicio de lo que sería mi vuelo. Literalmente me temblaban las piernas del miedo y temía que ello debilitara mis piernas y me impidiera mantener los esquís rectos para no caer. Mil personas y circunstancias pasaban por mi cabeza a toda velocidad, mientras mi mamá aterrada a la par mía me repetía que estaba bien si me había arrepentido y decidía ya no intentarlo. Como madre, la vencía el miedo de pensar que algo saliera mal y fuera a perder a su esposo y a dos de sus hijos, en una idea tan apresurada y loca. Desde que subía a la cresta de la montaña nevada por el teleférico, me prometí a mí misma que estando ya arriba, no bajaría de otra forma que no fuera volando. Lista con mi equipo puesto y entendida de las instrucciones venía la parte más difícil de todas: lanzarme. La acción de deslizarte al vacío por voluntad propia. Cerré los ojos y me repetí: "No vas a bajar de otra forma, te lo prometiste. Querés hacer esto. Tenés algún paracaídas secundario de emergencia. Lo peor que pasa es que no se abre el paracaídas o no se abre a tiempo. Todos mueren algún día, tú morirás algún día, así que si ese día es hoy y aquí acaba todo: BIENVENIDO el final; moriré volando." Me lancé con los ojos cerrados...... y a los segundos, volé (ver parapente rojo en las fotos).

Al día de hoy no he experimentado vivencia tan indescriptible como volar, tan total. El viento es tu amigo, te pasea y te carga; te envuelve. Nada mejor para olvidarse de las trivialidades del mundo, que el verlo tan pequeño desde arriba y pensar en ya no querer volver a poner un pie en esta tierra. 
 
Ha llegado noviembre Señores (as), y con él, mi anhelo de conversar de tú a tú con el viento de nuevo, mi anhelo de volar como barrilete humano una vez más. Mi mente comienza a maquinar la próxima charla con él: paracaidismo.




FOTOS: Archivo Personal.


7 Ocurrencias o Disparates:

Abril dijo...

Que deliciosa aventura amiga. Noto que lo disfrutaste mas porque antes de todo te despojaste de tus miedos. Bien por ti!!

Para mi el viento de noviembre es como un renacer, a pesar de que el año esta por terminarse, hace que se sintas libre, deshogado.

Espero ver tus fotos de cuando ejecutes lo que estas maquinando.

Saludotes!

p.d. Que buena cancion!!!!!

Liberto Brau dijo...

Liberto Brau, del clan literario de Pau Llanes (Arterapia Sentimental), les anuncia e invita a la inauguración de su blog “Amanece púrpura”. Se trata de una novela en proceso que el autor irá publicando capítulo a capítulo, semanalmente, si se cumplen sus expectativas tanto de lectores como de apoyos en sus comentarios. Para ello recomienda leer entre otros textos de introducción el “Acuerdo del autor con sus lectores”. Ojalá la lectura de este primer capítulo de “Amanece púrpura” les agrade lo suficiente como para motivar sus palabras y comentarios, sostener la espera de nuevas entregas mientras tanto y formar parte de su lista de blogs favoritos. Gracias por su atención y curiosidad, por su lectura, por sus palabras… Y disculpen esta entrada así de sopetón en sus casas… Me tomé la libertad de hacerlo por la confianza y hasta cierto punto complicidad que me da habernos leído algún día (aun anónimos y silenciosos) y por la oportunidad que nos brindó Arterapia Sentimental para encontrarnos alguna vez en nuestra dispar vida de bloggers… Liberto Brau

el Kontra dijo...

Que chilero el post, mis respetos, yo a lo más que he llegado es atado a una lancha, quise hacerlo en pana, pero no me he animado. Que busa también por haberlo hecho con esquis y todo, yo mi primer contacto con la nieve y los esquis fue un desastre total, al menos los niñitos de cinco años se rieron de su compañerote veinte años mayor en aquel entonces. Saludos.

シbilly Muñoz dijo...

uuu yo siempre e querido estar en un lugar de estos

More Baker dijo...

Amiga te felicito, desde hoy ere mi heroína. Yo me monto en una silla y me da vértigo.Pero lo que has descrito es absolutamente encantador y... valiente.
Besos.

pau dijo...

Jajaja
Vaya!
¿A quién se le ocurre cerrar los ojos?
Ahora no podrás decir que lo sentiste todo. El oído sí, el olfato también, el tacto, el gusto... pero esos no te ayudan en un caso como este.
Ya sé que es una manera de hablar y lo "sentiste" todo, pero claro...

PROSÓDICA dijo...

Abril - Claro que lo disfruté...me forcé al inicio un poco a disfrutarlo, pero valió la pena. El viento es un catalizador, del alma, no cabe duda. No se cuándo ejecutaré mi siguiente travesura jaja, pero cuando lo haga (espero que sea pronto), seguro coloco las fotos.
Sabía que te gustaría la canción ;). Saludos.

liberto Brau - Veo, Pau, que has hecho lo que me platicaste alguna vez. Bien por ti... dudo mucho aparecerme por allí, pero adelante... sigues con eso de utilizar varios pseudónimos, no? jajaja no sé qué tantos se pueda tener en una vida. Gracias por la invitación, aunque si dejo claro que por no ser descortés hacia vos (y tus múltiples pseudónimos) he dejado este comentario publicado. Esta vaina mía que llamo blog nos es clasificado, sección cultural de prensa o boletín informativo; por lo tanto, si queres hacerme una invitación personal puedes mandarla a mi correo que encuentras en mi perfil. No suelo ser pesada al contestar, pero Joder!, te he dicho con anterioridad que para promocionarte y acaparar atención, cada quien tiene su propio blog, o en tu caso, varios blogs. Cada quien a lo suyo.

Kontra - Chau (jajaja). Fijate que yo no sé si me animaría a hacerlo en Atitlán te soy sincera...no sé que tanta experiencia tenga los instructores que te acompañan en el vuelo. Donde lo hice, si no me cabía la menor idea que era gente preparada. Aparte de eso, la situación del control de los vientos en Atitlán es particularmente difícil, muestra de ello el Xocomil. Pero bueno, tal vez algún día.... Sí, el deslizamiento para elevarse con esquís con el miedo que me cargaba estuvo de matarse de la risa. El "aterrizaje" con esquís también fue una escena digna de varias carcajadas. Abrazotes.

Billy - gracias por seguirte pasando por aquí. Nunca hay que decir nunca, tan sólo hay que trazarse metas, trabajar y ahorrar... de a poco se van conociendo otros destinos. Por supuesto lo anterior te lo digo por que no me pagué yo el viaje jajajaja, sino, seguiría ahorrando a la fecha.

More - Amiga, qué alegría verte por acá visitando. Gracias a Dios yo no padezco de vértigo jajaja, pero animate hombre!!, así vence uno sus propios miedos. Abrazos.

Pau - creo haber dicho bastante en párrafos anteriores a esta contestación. Si hubiera cerrado los ojos todo el vuelo, seguro me subo de nuevo!. Pero no, te equivocas al interpretar la lectura: solamente los cerré mientras me deslicé. ¿Hasta cuando dejarás de debatir conmigo por las expresiones?, joder!, yo que creí que habíamos agotado el tema meses atrás.
Contestando tu pregunta: se me ocurrió a mi y aún si hubiera cerrado los ojos el vuelo entero, así se me hubiera dado la gana vivirlo. Gracias a la libre determinación del ser humano, sobre cómo deseo vivir mis experiencias y contarlas, sigo decidiendo YO.